LARUÉS

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paisaje navado

domingo, 13 de enero de 2013

UN AÑO EN LA VIDA DE LARUÉS

Hola, vecinos y amigos de Larués.

De todos es conocida la afición de nuestra querida vecina Avelina tenia a la escritura, ya anteriormente habíamos publicado algunos poemas que gentilmente nos daba su familia, ahora, en este momento tenemos unos relatos en los que mes a mes, hace un repaso de las costumbres del pueblo.

Están escritos  cuando vivía en Barcelona, hace muchos años, para que se conservara el recuerdo de las antiguas costumbres.

 Hizo una pequeña introducción y después va repasando lo que sucede en cada mes del año.

Publicamos en primer lugar  esa introducción y posteriormente  lo correspondiente al mes de enero. 





UN AÑO EN LA VIDA DE LARUÉS


   Larués es un pueblecito pequeño, con sesenta viviendas, más o menos. Sólo en verano permanecen abiertas casi en su totalidad. Durante el resto del año las mitades quedan cerradas y sus moradores vuelan a la ciudad donde cada uno de ellos tiene su medio de trabajo. Es una lástima: el pueblo queda un poco triste y solitario, y sus ausentes hijos, nostálgicos del pequeño rincón que les vio nacer, respiran el aire contaminado de las grandes ciudades en donde ganan el pan de cada día y se rodean de comodidades. Pero este motivo no anula los deseos de volver a contemplar sus montañas, circundadas de verdes pinares y recortadas en el azul del cielo: algo que en la ciudad les está vedado, y así sueñan año tras año con ver de nuevo a su pequeño Larués.

   Su suelo es rico; su tierra es fuerte y fructífera, siendo sus principales riquezas el ganado y los cereales. La vegetación es escasa, el río brilla por su ausencia, pero existen buenos manantiales que satisfacen las necesidades de sus moradores. Sus habitantes se esfuerzan por trabajar un trozo de su tierra y sembrar hortalizas, que malriegan con las aguas de barrancos y arroyuelos.

   Larués es un pueblo que se ha promocionado como cualquiera de la Comarca: agua corriente, alumbrado eléctrico, teléfono, calles pavimentadas... y un hermoso frontón para jugar a pelota, siendo uno de los mejores alicientes de la juventud. Es una lástima: ¡queda tan poca...!, y a pesar de lo bien que se vive se añoran los años que quedaron atrás, ya que, si bien se trabajaba fuerte, las familias estaban unidas y los jóvenes no sentían su carga, con la esperanza y la ilusión que dan los años mozos.

   ¡Cómo quisiera que mi pluma supiera plasmar en el papel la vida y costumbres de antaño!: algo que se va renovando y queda en el olvido, algo que para las generaciones venideras fuera como un estímulo, un acicate en la lucha por la vida. Si bien la Cultura y el Progreso son la meta de nuestra generación, no debemos olvidar aquellos valores y esencias que caracterizaron a nuestros antecesores, y unidos a los de nuestra época, reconstruir un mundo nuevo, un mundo mejor, en el que el egoísmo y la injusticia diesen paso a la comprensión y el amor entre los convecinos.

   Larués, como mi mente se va perdiendo en el tiempo, voy a hablar de ti por orden.

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