Hola, vecinos y amigos de Larués.
De todos es conocida la afición de nuestra querida vecina Avelina tenia a la escritura, ya anteriormente habíamos publicado algunos poemas que gentilmente nos daba su familia, ahora, en este momento tenemos unos relatos en los que mes a mes, hace un repaso de las costumbres del pueblo.
Están escritos cuando vivía
en Barcelona, hace muchos años, para que se conservara el recuerdo de las
antiguas costumbres.
Hizo una pequeña introducción y después va repasando lo que
sucede en cada mes del año.
Publicamos en primer lugar esa introducción y posteriormente lo correspondiente al
mes de enero.
UN AÑO EN LA VIDA DE LARUÉS
Larués es un pueblecito pequeño, con sesenta
viviendas, más o menos. Sólo en verano permanecen abiertas casi en su
totalidad. Durante el resto del año las mitades quedan cerradas y sus moradores
vuelan a la ciudad donde cada uno de ellos tiene su medio de trabajo. Es una
lástima: el pueblo queda un poco triste y solitario, y sus ausentes hijos,
nostálgicos del pequeño rincón que les vio nacer, respiran el aire contaminado
de las grandes ciudades en donde ganan el pan de cada día y se rodean de
comodidades. Pero este motivo no anula los deseos de volver a contemplar sus
montañas, circundadas de verdes pinares y recortadas en el azul del cielo: algo
que en la ciudad les está vedado, y así sueñan año tras año con ver de nuevo a
su pequeño Larués.
Su suelo es rico; su tierra es fuerte y
fructífera, siendo sus principales riquezas el ganado y los cereales. La
vegetación es escasa, el río brilla por su ausencia, pero existen buenos
manantiales que satisfacen las necesidades de sus moradores. Sus habitantes se
esfuerzan por trabajar un trozo de su tierra y sembrar hortalizas, que
malriegan con las aguas de barrancos y arroyuelos.
Larués es un pueblo que se ha promocionado
como cualquiera de la Comarca: agua corriente, alumbrado eléctrico, teléfono,
calles pavimentadas... y un hermoso frontón para jugar a pelota, siendo uno de
los mejores alicientes de la juventud. Es una lástima: ¡queda tan poca...!, y a
pesar de lo bien que se vive se añoran los años que quedaron atrás, ya que, si
bien se trabajaba fuerte, las familias estaban unidas y los jóvenes no sentían
su carga, con la esperanza y la ilusión que dan los años mozos.
¡Cómo quisiera que mi pluma supiera plasmar
en el papel la vida y costumbres de antaño!: algo que se va renovando y queda
en el olvido, algo que para las generaciones venideras fuera como un estímulo,
un acicate en la lucha por la vida. Si bien la Cultura y el Progreso son la
meta de nuestra generación, no debemos olvidar aquellos valores y esencias que caracterizaron
a nuestros antecesores, y unidos a los de nuestra época, reconstruir un mundo
nuevo, un mundo mejor, en el que el egoísmo y la injusticia diesen paso a la
comprensión y el amor entre los convecinos.
Larués, como mi mente se va perdiendo en el
tiempo, voy a hablar de ti por orden.


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