LARUÉS

LARUÉS
paisaje navado

sábado, 9 de mayo de 2009

OPERACIÓN : CHULETON

Como todos sabeis , la semana pasada nos fuimos de excursión al valle navarro de Salazar,
al pueblo de Otsagabia , a comer un chuleton.
Aprovechando este certamen culinario hicimos un poco de turismo por la zona.
Primero visitamos la Foz de Arbayún, una foz impesionante y de una belleza sin igual.

Luego visitamos Otsagabia, donde comimos en la sidreria Kixkia, y los pueblos roncaleses de Isaba y Burgui.

Son unos pueblos muy bien cuidados y muy hermosos, en Ochagavia las casas estaban abiertas y se podia ver la entradas, todas arregladas y engalanadas con los aperos antiguos y los mejores geranios y flores.



La foz de Binies no le envidia nada a esta Foz, lo unico que tenia un mirador que daba un poco de impresión para los más asustadizos.

Aqui estamos el grupo de intrepidos turcos en la foz de Arbayun, que es la que se ve desde la carretera de Pamplona antés de llegar a Lumbier.











En el pueblo de Burgui estaban celebrando el descenso de navatas por el rio Esca, a ver si el año que viene vamos a verlo, porque debe ser un especatculo maravilloso, aunque aqui en el valle de hecho también lo hacen , pero no tinen tanta repercusion turistica.
El viaje en los autobuses de Ayerbe fue muy animado y nos lo pasamos muy bien. Nos hizo un día explendido, todos disfrutamos de lo lindo, con unas maravillosas vistas de los pueblos navarros y una comida fabulosa y riquisima.


Como que ya estamos pensando en la siguiente.

Aqui teneis una pequeña reseña de cada pueblo que visitamos.

OTSAGABIA


OCHAGAVIA es una de las villas mejor conservadas del Pirineo Occidental.


Situada en el umbral de la alta montaña navarra, rodeada de bosques oscuros y húmedos, sus tejados inclinados forman un mar de aguas rojas vigilado desde lo alto por la torre de la iglesia. Sus calles y casas custodian hoy un pasado que no se debe olvidar.


Otsagabia conserva su casco urbano originario crecido entre los ríos Anduña y Zatoia, con sus grandes casas de piedra labrada sobre cuyos rojos tejados despunta la iglesia de San Juan Bautista. Son varias las casas que mantienen rasgos góticos, con puertas ojivales, dovelas, cruces y símbolos solares inscritos en los dinteles, y ventanas. Otras destacan por su porte majestuoso del siglo XVIII, con fachadas de sillería, escudos sobre las puertas, balcones de hierro forjado en el piso superior y tejados a cuatro aguas. La mayoría son edificios independientes, separados sus muros por la llamada "arteka", un espacio vacío que no llega a permitir el paso entre calles.




El casco urbano, reconstruido en la primera década del siglo XIX, se reparte en cuatro barrios. En la margen izquierda del Anduña se situa el barrio de Urrutia con sus casas adosadas, de planta rectangular y tejado a dos aguas, que resguardan pequeñas huertas. Más abajo, otras de aspecto señorial cobijan el frontón, las escuelas y la plaza de Pedro Gúrpide, escenario de fiestas y celebraciones. En la ribera opuesta, los barrios Iribarren e Irigoyen alinean sus casas frente a las de Urrutia, reflejándose todas en las aguas del río.



Tres puentes conectan ambas riberas, uno de ellos conserva su antigua estructura de piedra con dos arcos. Las callejuelas escalonadas serpentean convergiendo bajo los soportales de la iglesia de San Juan Bautista, en cuyo interior se guardan tres retablos renacentistas y un coro con catorce asientos, labrados entre 1574 y 1578 por el escultor Miguel de Espinal. Detrás se extiende el barrio de Arasanatea. Sin embargo, el carácter más peculiar de la arquitectura urbana de Otsagabia es la gran pendiente de sus tejados, con su parte central más inclinada que los aleros. Sus cubiertas, en la actualidad de teja plana roja, fueron hasta el siglo XIX de tablillas de madera, como es tradicional en toda la región.


Hoy, debido a los incendios que asolaron la población durante la invasión francesa, sólo se conservan sobre la torre de la iglesia y en la ermita de Muskilda.


Mención especial debemos hacer de la ermita de Muskilda, enclavada en lo alto de la montaña que le da nombre, desde donde se domina gran parte de la comarca. La ermita data de tiempos de Sancho VII el Fuerte (1194-1234). Su portada es románica, y la puerta lateral está fechada en 1671. En su interior guarda un retablo realizado en 1642, en cuya hornacina reposa la Virgen de Muskilda, patrona de Otsagabia, imagen gótica del siglo XV. Los vecinos han venerado y custodiado su virgen desde tiempos inmemoriales. Cada año, durante las fiestas patronales, le bailan danzas tradicionales en las que intervienen ocho "dantzaris" y el ya famoso "Bobo", personaje estrafalario, caracterizado con dos máscaras que salta y grita salvas a la Virgen.


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ISABA




Isaba (Izaba en euskera) es un municipio de la Comunidad Foral de Navarra en la merindad de Sangüesa y es la villa de mayor población de las siete que forman el Valle de Roncal. Está situada en un promontorio en la confluencia de los ríos Uztárroz y Belagua que, a partir de ahí, forman el río Esca. El núcleo urbano, situado al pie de la peña de Ardibidiguinea y cerca de la de Ezkaurre, está formado por las típicas casas de montaña con empinados tejados a dos y a cuatro aguas.


Historia a vuelapluma

Por los vestigios encontrados en la zona, es fácil deducir el origen pastoril de los pobladores que en el Neolítico poblaban este término. Aquellos primeros pastores, nos dejaron memoria de su existencia a través de los dólmenes encontrados en la zona de Larra-Belagua, como son los de Arrako, Roizu (dos), y Sakulo. Se han encontrado también, otro junto al camping de Asolaze y dos en Lubrakieta y Belabarze.

En alguno de estos monumentos funerarios de la prehistoria se han hallado puntas de flecha, piezas de sílex, cuentas de collar elementos de bronce e incluso una pieza de oro que se conservan en el Museo de Navarra.
Los dólmenes, en la actualidad han sido señalizados para su fácil identificación.
Por otro lado y atendiendo a los memoriales y ejecutorias de los roncaleses, habría que atribuir el origen de este pueblo a Túbal, hijo de Jafet, y nieto de Noé, quien tras la confusión de la torre de Babel se estableció en el valle del Roncal.
El primer documento conocido en el que se cita al Valle de Roncal es una escritura de donación del monasterio de Burdaspal (próximo a Roncal), allá por el siglo XI.
Al Valle de Roncal puede suponérsele autonomía y una estructura administrativa comunal desde el siglo IX e incluso antes.


El Valle del Roncal adquirió en tiempos remotos una serie de privilegios que aún siguen vigentes entre los que destacan dos conseguidos a sangre y fuego. A ellos se hace referencia, en los capítulos dedicados a la Batalla de Olast y a las Bardenas Reales.
Además los roncaleses tienen concedido por Carlos III, el fuero general que les reconoce y confirma como “Caballeros, hidalgos, e infanzones”, y les permitía tomar como propio el escudo del Valle.


Los roncaleses tenían la obligación de mantenerse durante toda su vida activa en disposición de defender sus tierras. A cambio disfrutaban de determinados privilegios, como elegir a su propio “capitán a guerra”, exención del servicio militar de sus fronteras, y libre comercio con Francia.
Aunque estos tres privilegios no subsisten hoy, los roncaleses fueron los últimos navarros en perderlos.
Desde el siglo XI se sabe de la existencia de lugares y villas con alcalde.
Desde el siglo XIV las villas que pertenecen a la comunidad del Valle del Roncal son Isaba, Uztarroz, Urzainqui, Roncal, Garde, Vidangoz y Burgui.



En el siglo XIII se despobló definitivamente Navarzato situado entre Roncal y Garde.
El órgano de gobierno del Valle es la Junta General del Valle, que resuelve los problemas y administra los intereses económicos, básicamente los ganaderos y forestales.
El Valle ha sufrido intentos de secesión del mismo por parte de Isaba y Burgui que finalmente no fraguaron.


El Valle de Roncal tiene capacidad de regirse en cuanto a gestionar su patrimonio (mancomunidad de pastos, aprovechamientos de madera, disfrute de las Bardenas, etc.), y a cuáles han de ser las relaciones de los vecinos con el mismo, mediante las ordenanzas del Valle.
Otras ordenanzas han ido paulatinamente dejando de tener vigencia en la medida en que la modernidad ha cambiado hábitos de vida y costumbres. Algunas de estas ordenanzas hacían referencia al traje típico roncalés, heredad, régimen interno de los municipios, etc.



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Burgui

Geografía:
La villa navarra de Burgui constituye el pórtico de entrada al Valle de Roncal por su parte sur tras atravesar la foz que el río Esca forma entre los altos del Borreguil (1.420 mts.) y la Virgen de la Peña (1.294 mts.) Situado en una encrucijada fluvial y de carreteras, se encuentra a 629 mts. de altitud y a 77 kms. de Pamplona.
El caserío de Burgui se agrupa en la margen derecha del río Esca en posición escalonada. Se caracteriza por sus calles empedradas y las casonas de teja curva y tejados bastante apuntados con aleros saledizos y chimeneas cilíndricas -ya escasas- de tipo pirenaico.



Naturaleza:
En su término se encuentran importantes valores naturalísticos como las Balsas de Sasi o la Foz de Burgui, declarada Reserva Natural y que cuenta con una de las mayores colonias de buitres de Europa, junto con numerosas aves rupícolas que anidan en sus acantilados.
Existen en la localidad dos senderos interpretativos debidamente señalizados que conducen a la Foz de Burgui y al abetal de Basari, además de numerosos caminos, pistas y sendas para los amantes del montañismo.


Historia:
Por su situación fronteriza con Aragón tuvo un castillo muy importante para la defensa del valle y que se mantuvo en servicio hasta principios del siglo XVI a raíz de la conquista de Navarra por Fernando el Católico. En el lugar que se alzaba la fortaleza medieval se encuentra ahora la ermita de la Virgen del Castillo.
Todavía subsisten en su término restos del monasterio benedictino de Urdaspal que llegó a ser visitado por San Eulogio en el s.VIII, y que, tras su desaparición, se convirtió en señorío y palacio feudal.
Antiguamente utilizó como escudo la cabeza del rey moro sangrante sobre un puente debajo del cual unas rocas recordabab la batalla de Olast que tuvo lugar en las cercanías de esta localidad. Tras el heroico comportamiento de los roncaleses en la Guerra de la Convención de 1797, Carlos IV añadió a su escudo el castillo y el lebrel, como al resto de las siete villas roncalesas.

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ESTOS SON UNOS VIDEOS DE COMO SE ESCANCIA LA SIDRA,
deciros que los chuletones estaban en su punto y muy sabrosos.


Para ver este bien hay que girar un poco la cabeza, (si alguno conoce un programa para girar videos , que nos lo comunique).

Esperemos que os haya gustado, si os animais la proxima podría ser a Sos del Rey Catolico.

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